jueves, 2 de mayo de 2019

Los robots de Leonardo da Vinci - Los cuadernos perdidos durante siglos que desvelaron los misterios


Leonardo da Vinci es considerado por muchos como el máximo exponente del Renacimiento.
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Da Vinci no era solo un artista, fue un auténtico genio del Renacimiento en toda su extensión.

Además de obras artísticas, sus talentos se abarcaron la Ciencia, la Arquitectura, la Óptica y la Ingeniería. Fue, sin lugar a dudas, el paradigma renacentista.

Da Vinci quería entender el mundo y los misterios que lo rodeaban.

Y no sólo eso, también quería llegar a donde todavía no había llegado nadie.

Eso es lo que demuestran unos cuadernos del inventor que estuvieron desaparecidos durante siglos.

Son los Códices Madrid, unos manuscritos que confirmaron la genialidad del italiano, que quiso abarcar los proyectos más ambiciosos que jamás hubiese podido imaginar un artista del siglo XV.

"Desde principios del siglo XVII estos cuadernos se daban por perdidos y se pensaba que no se iban a poder recuperar nunca.

Durante cuatro o cinco siglos nadie supo qué contenían", le explicó, a la BBC Pietro Morani, profesor especializado en Leonardo da Vinci.

Pero ocurrió lo que parecía tan imposible.

Una universidad de Estados Unidos anunció que uno de sus académicos había encontrado los cuadernos desaparecidos en una de las estanterías de la Biblioteca Nacional de España, en Madrid.


Los códices Madrid constan de ocho volúmenes. Aquí en una exposicón en la BNE. 
(Imagen: Biblioteca Nacional de España).

El comunicado rezaba así:

"El Dr. Jules Piccus de la Universidad de Massachusetts hizo el descubrimiento inicial y consultó a Ladislao Reti, destacado erudito científico especializado en Da Vinci, que también estaba buscando los manuscritos, y que después de examinar los documentos pudo confirmar su autenticidad".

A Pietro Marani el hallazgo le marcó el destino cuando tenía tan solo 15 años.

"El artículo que leí en el periódico sobre el descubrimiento fue un punto de no retorno porque 3 años después decidí entrar en la universidad y especializarme en la vida y obra de Leonardo da Vinci".

Los códices

Los cuadernos pasaron a llamarse los Códices Madrid I y II, respectivamente, y se les considera el descubrimiento más importante en el siglo XX que se ha hecho sobre la obra de Da Vinc


Detalle de un dibujo del mecanismo de un reloj encontrado en uno de los volúmenes de los cuadernos de Da Vinci. (Imagen: Biblioteca Nacional de España).

Constan de ocho volúmenes con 540 páginas, están encuadernados en cuero y tratan sobre mecánica, estática, geometría y poliorcética (construcción y expugnación de fortificaciones).

"Madrid I es uno de los cuadernos más importantes y claros sobre mecánica que existe.

Hay mucha información novedosa para entender todos los elementos de una máquina", asegura el erudito Marani.

"El segundo es un cuaderno con anotaciones más desordenadas y caóticas, con notas sobre hidráulica y pintura.

A día de hoy estos ejemplares siguen siendo dos de los manuscritos más importantes de Leonardo".

Mark Rosheim, ingeniero de robótica conversó con la BBC para explicar las inigualables cualidades del artista italiano.

"Leonardo era un genio, fue como una especie del Walt Disney de la época".

Como tal portento, explicó Rosheim, los dignatarios, jefes de Estado y gente poderosa lo contrataban para que llevase a cabo proyectos.

"Muchos de ellos están representados en los Códices Madrid.

En sus páginas se puede encontrar, por ejemplo, el dibujo de un ala delta. Eso existe a día de hoy y además funciona", afirmó.


Este es uno de los diseños de Da Vinci que se ha encontrado y que representa una máquina para volar.
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Los diseños originales de Da Vincia para crear su máquina para volar han servido para diseños modernos totalmente funcionales.

El escondite

¿Pero dónde habían estado todos esos años los Códices Madrid?

El aprendiz de Leonardo da Vinci, Francesco Melzi, heredó la mayor parte de su obra y manuscritos, pero cuando Melzi murió, 50 años después del artista, en 1570, los bienes se dividieron.

Gran parte de ellos acabaron en España, incluyendo los Códices Madrid que durante años permanecieron escondidos en la Biblioteca Nacional.

Incluso para el profesor Pietro Marani, el paradero y sorprendente hallazgo de los manuscritos es algo difícil de explicar.

"La historia que yo conozco es que los descubrió en 1965 el profesor Piccus.

Él vio que tenían el número de inventario equivocado.

Fue el responsable final del hallazgo, sin embargo, diez años antes, otro profesor italiano había encontrado estos mismos manuscritos sin entender lo importantes que eran".


Muchos de los diseños que aparecen en los códices están hechos con tiza roja. 
(Imagen: Biblioteca Nacional de España).

Finalmente, el descubrimiento se hizo público a mediados de febrero de 1967.

Pietro Marani es una de las pocas personas que ha podido tener los originales en sus manos.

Están escritos en toscano, utilizando la famosa escritura de espejo de Leonardo y los dibujos están hechos con tiza roja.

Marani asegura que la sensación de pasar las hojas de estos cuadernos es inigualable.

"Tenía que usar los guantes porque después de pasar horas estudiando estos manuscritos tus yemas se vuelven rojas.

Todavía mantengo guardados los guantes que utilicé para tan significativo momento en mi carrera".


Da Vinci extendió sus conocimientos a la mecánica con diseños como este carro prematuro que se recreó en un museo de Florencia.
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Queda un misterio

No obstante, aún hay algo que lamentar: a la obra le faltan 16 páginas.

Mark Rosheim y su mentor Carlo Pedretti, uno de los primeros hombres en estudiar los cuadernos encontrados en Madrid, creen que estas páginas podrían contener los dibujos y diseños finales del famoso robot de Leonardo.

"Creemos que contienen las imágenes definitivas del caballero robot y posiblemente también del león robótico. Los dibujos muestran cables, poleas pero de repente hay un hueco, un salto".


Recreación de un robot a partir de los diseños de Leonardo da Vinci realizados 
por Mario Taddei en una exposición en Berlín.

Mark Rosehim, devoto de Da Vinci, recreó los robots a imagen y semejanza de lo que había plasmado el artista italiano en sus bocetos.

"A partir de los dibujos de los que disponía, pude recrear el robot humanoide.

Conseguí construir un robot funcional que podía mantenerse parado, sentarse, mover la mandíbula y mover los brazos".

Rosheim cree que el proyecto estaba destinado a adornar la entrada del jardín de algún castillo, como si se tratase de una especie de parque de atracciones renacentista.

"Los cables para dar movimiento al robot podían ser operados manualmente o quizás con la acción del agua. Esto demuestra que estaba pensando de forma muy adelantada a su tiempo".

Según el experto, el vanguardismo de Da Vinci se observa especialmente en su último proyecto: el reloj de agua.

"Está concebido de una forma quasi digital; este invento lo adentró de lleno en la Edad Moderna", sentenció el científico.

En la actualidad hay catalogadas unas 7.000 páginas de las obras y anotaciones de Leonardo da Vinci, pero faltan unas 14.000.

Quienes han dedicado su vida y carrera a estudiar al genio del siglo XV aseguran que todavía hay mucho por descubrir.

Louise Hidalgo
BBC, serie "Witness"


sábado, 20 de abril de 2019

¿Los robots de Michigan están eliminando trabajos en Chihuahua?


Foto: I-stock 

Este blog fue originalmente publicado en inglés en Brookings Future Development.

Hace aproximadamente un mes, Brookings Metro publicó un informe en el que advirtió que, tal como los beneficios del crecimiento económico se distribuyeron de manera desigual en las últimas décadas, las pérdidas derivadas de la automatización también perjudicarán a algunos grupos y lugares más que a otros.

En el caso de Estados Unidos, los robots realizarán trabajos desempeñados por hombres, jóvenes y minorías.

Pero las pérdidas no se repartirán de manera equitativa en todos los lugares: los empleos en la región noreste son mucho menos vulnerables que los trabajos, por ejemplo, en el medio oeste y en Texas.

Viendo este panorama, en un documento de trabajo publicado recientemente formulamos una pregunta relacionada:

¿Los robots en Estados Unidos eliminan trabajos en México?

Según nuestros hallazgos, la respuesta es afirmativa bajo ciertas condiciones.

La automatización puede perjudicar no solo a los trabajadores estadounidenses, sino también a los trabajadores de los países con fuertes vínculos comerciales con Estados Unidos.

El largo alcance de los robots

A continuación, presentamos un ejemplo de cómo funciona este proceso.

En Detroit, un fabricante de automóviles decide actualizar su proceso de producción e invertir en robots para automatizar la fabricación de motores.

Esto reemplazaría a varios trabajadores.

Pero después de décadas de trasladar trabajos a otros países -en lo que se conoce como empleos offshore-, ya no es obvio que todos estos trabajadores vivan en Detroit.

Es probable que muchos de ellos residan en ciudades extranjeras como Chihuahua, donde cientos de trabajadores mexicanos ensamblan piezas de automóviles para empresas estadounidenses.

En otras palabras, la automatización en Estados Unidos puede provocar desempleo en México, trayendo de vuelta trabajos a los robots estadounidenses.

Pero la historia no es tan simple, ni siempre catastrófica.

Los robots también aumentan la productividad en Estados Unidos, lo que podría resultar en una mayor demanda de productos intermedios y de consumo de México, y así crear más empleos para los mexicanos (aunque no necesariamente en Chihuahua).

Y algunas empresas mexicanas tal vez puedan enfrentar los impactos vendiendo sus productos a otros países.

Para explorar los efectos de la automatización en Estados Unidos en el mercado laboral de México a través de este canal comercial, realizamos el siguiente experimento.

Clasificamos los mercados laborales locales mexicanos según su "exposición" a la automatización en Estados Unidos.

De manera intuitiva planteamos que una ciudad que exporta principalmente a Estados Unidos productos de sectores tales como las industrias automotriz y de plásticos —que se están automatizando rápidamente en este país — tiene más probabilidades de experimentar una disminución en las exportaciones totales que una ciudad que exporta principalmente muebles, una industria donde aún la automatización es menos común.

Estimamos que la automatización en Estados Unidos representó una disminución del 3,35 % en las exportaciones de México a Estados Unidos.

Durante el periodo analizado (2004-2014), las exportaciones mexicanas a Estados Unidos aumentaron realmente de 155 000 millones de dólares a 295 000 millones de dólares.

Sin la automatización, este número habría sido aproximadamente 5 000 millones de dólares mayor.

Las cifras parecen pequeñas cuando se consideran los datos agregados, pero tampoco son insignificantes.

Más preocupante es la sospecha de que el goteo se transforme en una inundación.

¿El fin de la maquiladora?

Pero ¿cuáles son las consecuencias para los trabajadores mexicanos?

Es posible que las empresas afectadas hayan tenido que despedir trabajadores para hacer frente a la menor demanda de sus productos por parte de Estados Unidos.

Pero de forma sorprendente, no encontramos un efecto negativo de la automatización en Estados Unidos sobre el empleo total en México.

Es probable que la disminución del comercio y de la participación del empleo en los sectores comercializables sea demasiado pequeña como para ver tal efecto reflejado en los datos.

Sin embargo, tampoco apreciamos ningún impacto cuando nos enfocamos en los trabajos formales o remunerados en sectores comercializables (a diferencia del empleo general), o incluso en los empleos remunerados únicamente en la industria manufacturera.

Inclusive en distritos de México donde los empleos del sector manufacturero tenían inicialmente más probabilidades de ser automatizados —porque requerían tareas que podrían ser ejecutadas de manera más fácil por robots— la disminución de los trabajos manufactureros remunerados fue insignificante.

El empleo general en México tampoco se vio afectado por la automatización dentro de México.

Pero sí indujo a un giro de los empleos remunerados a los empleos informales.

Lo más sorprendente, sin embargo, es que estos cambios fueron mucho menores en los distritos en que predomina la industria automotriz.

Esto se debe a que, si bien la automatización en Estados Unidos es mayor, ya se observa también en México.

La industria automotriz ha sido uno de los primeros impulsores de la automatización, y este proceso también se expandirá a los países en desarrollo a medida que aumenten las experiencias en este campo y bajen los precios de los robots.

Esto les permitirá a los países en desarrollo recuperar negocios y trabajos que pudieron haber perdido en las primeras fases de la automatización.

Hay que preocuparse por las habilidades humanas, no la invasión de las máquinas

Estas conclusiones deberían ayudar a disipar las opiniones apocalípticas sobre los impactos de la automatización.

Sin duda, cada vez hay más pruebas de que los robots eliminan empleos, especialmente aquellos que realizan trabajadores no calificados y semicalificados.

Pero eso no sería el problema principal.

En muchos países en desarrollo, la falta de capacidad para adoptar nuevas tecnologías —no una invasión inminente de los robots— es probablemente el desafío más importante.

El desarrollo digital es, y debería ser, una política clave para lograr el objetivo de crear empleo pleno y productivo y trabajo decente para todos (el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8).

México podría resultar más perjudicado por su incapacidad de absorber nuevas tecnologías del extranjero que por los robots estadounidenses (o mexicanos).

En lugar de perder tiempo tratando de predecir cuántos empleos serán suprimidos por los robots, podríamos mejor ayudar a países como México a usar tecnologías innovadoras.

No será fácil, pero puede ser una iniciativa más provechosa.

Como reflexiona Albus Dumbledore, el personaje de la famosa saga Harry Potter: 

“Las consecuencias de nuestras acciones son siempre tan complicadas, tan diversas, que predecir el futuro resulta ser un asunto muy difícil”.

Este blog fue originalmente publicado en inglés en Brookings Future Development.
ENVIADO POR HERNAN WINKLER
COAUTORES: LUC CHRISTIAENSEN, ERHAN ARTUC

blogs.worldbank.org


domingo, 3 de marzo de 2019

Granja autónoma quiere producir alimentos sin trabajadores humanos.



CNBC

En una nueva granja de robots, las máquinas tienden filas de verduras de hoja verde bajo la vigilancia de un software llamado "The Brain".


Iron Ox no es como la mayoría de las compañías de robótica.

En lugar de tratar de castigarte con su tecnología, quiere venderte comida.

Como dice el cofundador de la firma, Brandon Alexander:

"Somos una granja y siempre lo seremos".

Pero no es una granja ordinaria.

Para empezar, los 15 empleados humanos de la compañía comparten su espacio de trabajo con robots que se dedican a ocuparse de filas y filas de verduras de hoja verde.

Iron Ox inauguro su primera planta de producción en San Carlos, cerca de San Francisco.

La instalación hidropónica interior de 8,000 pies cuadrados, que está unida a las oficinas de la startup, producirá verduras de hoja verde a una tasa de aproximadamente 26,000 cabezas por año.

Ese es el nivel de producción de una granja al aire libre típica que podría ser cinco veces más grande.

La apertura es el próximo gran paso hacia el cumplimiento de la gran visión de la empresa: una granja totalmente autónoma donde el software y la robótica ocupan el lugar de los trabajadores agrícolas humanos, que actualmente escasean.


Courtesy of Iron Ox

Al principio, asegurarse de que estas diferentes máquinas trabajaran juntas fue complicado.

"Teníamos diferentes robots que realizaban tareas diferentes, pero no estaban integrados en un entorno de producción", dice Alexander.

Así que Iron Ox ha desarrollado un software, apodado "El Cerebro", para que colaboren.

Como un ojo que todo lo ve, vigila la granja, monitorea cosas como los niveles de nitrógeno, la temperatura y la ubicación del robot.

Orquesta tanto la atención humana como la del robot donde sea necesario.

Una mirada a cómo la tecnología está configurando el lugar de trabajo del futuro.

Sí, aunque la mayoría de las operaciones son automáticas, todavía requieren un poco de información humana.

Actualmente, los trabajadores ayudan con la siembra y el procesamiento de cultivos, pero Alexander dice que espera automatizar estos pasos.

Pero, ¿por qué tomarse la molestia de automatizar la agricultura?

Alexander lo ve como la solución de dos problemas en uno: la escasez de trabajadores agrícolas y las distancias que deben enviarse los productos frescos en la actualidad.

La compañía espera que en lugar de eliminar empleos, los robots llenen los vacíos en la fuerza laboral de la industria.

Y cree que al permitir el cultivo de cultivos cerca de áreas urbanas sin pagar salarios a nivel de ciudad, las granjas automatizadas permitirán a las tiendas elegir verduras más frescas que aquellas que tuvieron que viajar miles de millas para llegar allí.

Es decir, asumiendo que la puesta en marcha puede obtener sus precios para que coincidan con los de los competidores tradicionales.


Courtesy of Iron Ox

"El problema con la [granja] interior es la inversión inicial en el sistema", dice Yiannis Ampatzidis, profesor asistente de ingeniería agrícola en la Universidad de Florida.

"Tienes que invertir mucho por adelantado.

Muchos pequeños productores no pueden hacer eso ".

Esto podría arriesgarse a crear una brecha entre las grandes instituciones agrícolas y las operaciones familiares más pequeñas, en términos de obtener acceso a nueva tecnología.

A pesar de esto, Ampatzidis dice que llevar la automatización a la agricultura tanto en interiores como en exteriores es necesario para ayudar a una parte más amplia de la industria agrícola a resolver la escasez de mano de obra.

"Si no encontramos otra manera de traer personas [a los Estados Unidos] para el trabajo, la automatización es la única manera de sobrevivir", dice.

Por Erin Winick
technologyreview.com


domingo, 24 de febrero de 2019

La píldora inteligente que se controla a través del móvil


Imagen: REUTERS/Kham

Mantener vigilado al paciente desde el interior de su cuerpo y administrar los medicamentos de acuerdo con los datos recopilados.

Algo que podría convertirse pronto en realidad a través de una píldora inteligente que permanece en el estómago durante mucho tiempo.

Una novedad en el campo de los sensores y la medicina digital. El primer dispositivo que se comunica a largo plazo con el exterior y, al mismo tiempo, no debe implantarse con procedimientos invasivos.

Alguien quizás recuerde la película de 1987 ‘El chip prodigioso’, protagonizada por Dennis Quaid, Martin Short y Meg Ryan.

Un teniente de la marina estadounidense es miniaturizado y, al mando de un submarino microscópico, es inyectado en el cuerpo de un empleado de un supermercado deprimido.

La película está inspirada en la novela de 1966 ‘Viaje alucinante’ de Isaac Asimov.

La píldora inteligente que se controla a través del móvil ha sido desarrollada por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y el Brigham and Women’s Hospital de Boston.

Los dos institutos ya han probado el dispositivo en animales y dentro de un par de años años planean extender el estudio a los humanos.

Los resultados del proyecto se publicaron en la revista ‘Advanced Materials Technologies’.



UNA PÍLDORA INTELIGENTE EN 3D

La píldora inteligente está impresa en 3D y podría favorecer la monitorización y el tratamiento de pacientes alérgicos, inmunodeprimidos o en quimioterapia.

Pero también con malaria o VIH.

Los investigadores decidieron imprimir esta cápsula en 3D para incorporar fácilmente todos los componentes.

El dispositivo consta de capas alternas de material rígido y polímeros flexibles y resistentes. De esta manera, todo permanece intacto a pesar de la acidez del ambiente gástrico.

Actualmente, la píldora inteligente es alimentada por una pequeña batería de óxido de plata.

Sin embargo, los investigadores están explorando fuentes de energía alternativas, incluido el mismo ácido del estómago.

Una vez ingerida, la cápsula externa se disuelve y permanece su contenido, un pequeño dispositivo en forma de Y. Este se ancla en el estómago, donde puede alojarse durante al menos un mes.

Uno de sus brazos está equipado con cuatro pequeños compartimentos que contienen un medicamento, que puede liberarse gradualmente incluso durante un período prolongado.

SE COMUNICA CON EL MÓVIL VÍA BLUETOOTH

La suministración del medicamento transportado por la píldora inteligente puede ser modulado vía bluetooth.

Además, el dispositivo controla el entorno gástrico y envía información directamente al móvil del paciente.

Según los investigadores, el sistema podría ofrecer un método de tratamiento y monitoreo a circuito cerrado, donde una señal biológica activa la liberación de un medicamento o el ajuste de la dosis.

El dispositivo también puede identificar los primeros signos de un problema de salud más complejo. En pacientes con alto riesgo de infección, como los inmunodeprimidos o sometidos a quimioterapia, el sistema detecta la presencia de la infección e inmediatamente suelta el antibiótico necesario.

Además, la píldora inteligente puede ser útil para la administración a largo plazo de medicamentos que generalmente deben ser inyectados.

Mientras que la píldora inteligente en 3D todavía está en fase de prueba, la Food and Drugs Administration de EE.UU. ya ha aprobado el primer medicamento ‘digital’.

Una pastilla de aripiprazol, llamada Abilify MyCite.

El dispositivo contiene un sensor que, tras entrar en contacto con los jugos gástricos, genera una señal eléctrica hacia un parche colocado en el abdomen del paciente.

El parche transmite la señal al móvil y registra la ingesta efectiva del medicamento.

La patente es de una compañía de Silicon Valley, Proteus.

El objetivo es avisar al personal médico de la efectiva asimilación del fármaco y garantizar un mejor seguimiento del paciente.

MEDICINA DIGITAL

Hoy en día se trabaja en el desarrollo en clave médica de sensores para el reconocimiento facial, o espejos-vídeo, que pueden analizar la ingesta del fármaco.

Ya existen dispositivos capaces de rastrear el aire respirado con inhaladores, para pacientes con asma y EPOC.

Se estudian herramientas de análisis vocal para diagnosticar la gravedad de una depresión mayor.

En el futuro, tendremos check upmédicos en remoto a través de los móviles.

Aplicaciones en lugar de medicamentos, análisis personalizados definidos a través del big data y verdaderas ‘terapias digitales’, desarrolladas gracias a la inteligencia artificial.

Posiblemente, las herramientas principales de la medicina digital sean los dispositivos wearable.

Con uno o más biosensores incrustados en la ropa.

Relojes, camisetas, zapatos, pantalones, cinturones, cintas, gafas que pueden detectar y medir diferentes parámetros biológicos.

Entre ellos, el ritmo cardíaco, la respiración, la saturación de oxígeno, la temperatura corporal, la presión arterial, la glucosa, el sudor, las ondas cerebrales. Y proporcionar información útil sobre el estilo de vida: ejercicio, sueño, dieta, calorías.

Estos dispositivos pueden enviar un primer feedback a la persona que los usa, generalmente a través de una aplicación.

A continuación, la información llega al servicio correspondiente en la nube.

Aquí se organiza utilizando algoritmos para que esté disponible e interpretable por el usuario u otras figuras, como el médico tratante o su equipo.

MUCHAS VENTAJAS Y MUCHOS PROBLEMAS

En unos 20 años, la relación tradicional entre médico y paciente podría cambiar definitivamente.

Los datos de salud, muchos de los cuales anteriormente no estaban disponibles, ahora pueden ser obtenidos directamente por los pacientes.

La transformación tecnológica y digital de la salud también tiene un valor estratégico y económico. Según las previsiones, en 2024 este mercado valdrá unos 400.000 millones de dólares.

Un informe de PWC encontró que el 54 por ciento de los consumidores encuestados (en los EE.UU.) estaría abierto a probar una aplicación digital o herramienta online aprobada por las autoridades para tratar su condición médica.

Sin embargo, este mar de datos sensibles, teóricamente propiedad de los usuarios de los dispositivos, es registrado y depositado por las industrias tecnológicas.

Y, por lo general, la seguridad de los datos y el anonimato no están garantizados.

Especialmente fuera de la Unión Europea.

Las huellas digitales de un sujeto, tales como comportamientos, parámetros biológicos y posición, detectadas por medio de algoritmos, pueden ser fácilmente interceptadas y manipuladas.

Especialmente cualquier información delicada, sujeta a estigma social, tales como los trastornos mentales.

Esto podría generar discriminación, influir en las elecciones de las personas o hacer solicitar primas de seguro más altas.

¿Qué significaría para un estado conocer los datos sobre la salud de toda la población de un país potencialmente enemigo?

Escrito por
Alberto Barbieri
En colaboración con nobbot.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no del Foro Económico Mundial.

weforum.org


¿El periodismo del futuro lo escribirán los robots? La incógnita en el horizonte que reabre OpenAI


Imagen: REUTERS/Yves Herman

Hace unos días OpenAI, empresa fundada por Elon Musk y Sam Altman dedicada al desarrollo de software de IAs para su libre uso por parte de cualquiera, decidía restringir el uso de uno de sus últimos desarrollos, el algoritmo GPT-2 cuyo principal interés era generar artículos y textos completos en base a una sola frase.

Qué conseguía el GPT-2: es mejor verlo en directo. Introduciendo frases como “El Brexit ya le ha costado a la economía británica 80 billones de libras desde el referéndum de la UE” es capaz de generar al menos tres párrafos extra de información perfectamente plausible.

Parece ser que detecta, al menos, el estilo de escritura periodístico y los literarios tanto de infantil como de adulto.

Por qué lo han retirado:

el argumento oficial por el que sólo difundirán una versión muy capada del GPT-2 es que es un arma tan potente en las manos inadecuadas que podría inundar la web de noticias falsas a partir de una frase original que nos colapsaría por desborde (imagina esto en una nueva campaña electoral estadounidense con bot rusos).

Hay quien ha levantado cejas y ha aprovechado para señalar que con esto OpenAI se granjea una sencilla campaña de publicidad vía medios y ayuda a hypear la industria de las AIs, a la que le interesa mucho la financiación.

Los robots que le van a quitar el trabajo a los periodistas:

es la discusión de fondo de esta noticia concreta.

Hay parte del sector que teme que esto pueda ocurrir, aunque también llevamos escuchando esto desde, al menos, más de una década, y aquí seguimos.

Las predicciones son ambiguas: puede que desaparezcan un 7% de los analistas políticos pero un 89% de los escritores técnicos.

Si tomamos las estimaciones de la Universidad de Oxford y de La Sociedad Americana de Editores de Noticias, sólo el 10% de los trabajadores del sector están en riesgo por culpa de la automatización.

Los robots periodistas que tenemos hoy:

es sabido que desde hace más de un lustro grandes medios (caso de Forbes, ProPublica, Los Angeles Times, Associated Press y Washington Post) tienen contratados departamentos de desarrolladores para hacer mejor el trabajo periodístico.

Esto va desde software capaz de llevar las redes sociales de los periódicos (parte del trabajo de los community managers) hasta redactar breves de 300 palabras que sean puramente informativos.

Medios como Buzzfeed contaban con herramientas inteligentes de criba, pero no exactamente generadores de textos.

Según Associated Press, el 20% de su plantilla ha dejado de elaborar artículos sencillos, que hacen las aplicaciones, para ponerse con proyectos de mayor calado.

Medios ricos, medios pobres:

así se está creando una brecha en el desarrollo de noticias, los medios que se pueden permitir estos desarrollos y los medios para los que es demasiado caro y siguen cargando con este trabajo a humanos.

Los experimentos del WaPo están ayudando a evaluar cómo de efectivo en relación al coste son estas AIs.

De momento no todos podrían permitírselo, pero en caso de que la tecnología y el desarrollo fuese a más sería un elemento evidentemente disruptivo.


Imagen: Reportaje de The New York Times que mostró cómo el machine learning del departamento de Google Brain ayudó en nueve meses a mejorar la efectividad de esta herramienta más de lo que se había logrado en sus 10 años anteriores de existencia.

Google translate:

es un caso interesante para analizar el fenómeno del desarrollo de software.

En un reportaje (escrito por humanos) de The New York Times mostraron cómo el machine learning del departamento de Google Brain ayudó en nueve meses a mejorar la efectividad de esta herramienta más de lo que se había logrado en sus 10 años anteriores de existencia.

A día de hoy una persona es incapaz de distinguir entre la traducción de Google de varios de los principales idiomas al inglés (ojo, todavía lo hace fatal entre el bosnio y el euskera) y la de un traductor humano profesional, cuando no hace tanto tiempo veíamos cómo Google translate sabía escribir peor inglés que un chico de secundaria.

Ahora mismo Google, Facebook, Apple, Amazon, Microsoft y la firma china Baidu se han implicado al 100% con el objetivo de desarrollar lo mejor posible esta área.

Es cuestión de tiempo que alguno de estos seis gigantes nos digan si nos interesa ir estudiando nuestras opciones como microbiólogos o curas.

Escrito por
Esther Miguel Trula
En colaboración con Xataka.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no del Foro Económico Mundial.

weforum.org

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sábado, 23 de febrero de 2019

Por qué tu profesor del futuro no va a ser un robot (pero sí tendrá que utilizar uno)


La pregunta sobre cómo será la educación del futuro es, a su vez, una larga sucesión de incógnitas:

¿desaparecerán las aulas tal y como las conocemos, reconvertidas en espacios más flexibles?

¿Las pantallas desterrarán para siempre al papel?

Y los profesores… ¿acabarán sustituidos por robots?

La inteligencia artificial ha llegado ya a la educación, acompañada como es habitual de afirmaciones apocalípticas.

Hace poco más de un año, el experto británico Anthony Sheldon se aventuró a pronosticar que en 2027 las máquinas inteligentes ya habrían reemplazado a los docentes.

Pero los primeros ensayos apuntan a un escenario mucho menos radical, al menos de momento.

No, los robots no van a sustituir a los profesores.

Pero sí, las clases del futuro serán una especie de tándem entre humanos y máquinas en el que cada uno de ellos se especializará en aquello que mejor sepa hacer.

La predicción de Sheldon para 2027 dibujaba un panorama inquietante.

En su visión, la tarea de transmitir el conocimiento recaería por completo en los robots, mientras que los docentes quedarían relegados a un papel de asistente (para mantener la disciplina en el aula, ayudar a los alumnos, preparar el material necesario para las clases…).

No parece un escenario factible a tan corto plazo.

Para empezar, porque la propia inteligencia artificial está todavía lejos de ser una verdadera inteligencia.

Los expertos distinguen entre dos tipos, la débil y la general o fuerte.

La primera es la que ya convive con nosotros.

Se trata de programar a la máquina para que realice tareas concretas, en rangos limitados previamente definidos: recomendarte una canción según lo que escuchas en Spotify, tramitar tus reclamaciones en el banco… o, en el caso de la educación, resolver la duda de cuándo es la fecha de un examen.

La inteligencia artificial general, por su parte, lo que persigue es dotar a la máquina de una verdadera inteligencia que funcione como la humana, es decir, que sea capaz de resolver problemas por sí misma y no en marcos previamente definidos.

De tener incluso emociones, personalidad o, por ejemplo, de dominar el lenguaje humano para ser capaz de leer las respuestas de un examen y decidir si se merecen un 4 o un 10.

Es una posibilidad aún lejana.

“Es el escenario de ciencia ficción”, asegura Guillem García Brustenga, director de tendencias del eLearn Center de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

“Hablamos de décadas… aunque también es cierto que llevamos 20 años diciendo que es una cuestión de 20 años.

Eso me hace pensar que, en realidad, nadie lo sabe”.



El futuro, por lo tanto, se perfila con la forma de un binomio entre humano y máquina, en el que el profesor seguirá asumiendo la tarea esencial de transmitir conocimiento pero podrá apoyarse en la máquina para descargarse de las tareas más repetitivas y anodinas.

Ya hay numerosos ejemplos de cómo la inteligencia artificial puede aplicarse en los centros educativos para desatascar, por ejemplo, la parte administrativa y de gestión.

En la Universidad CEU Cardenal Herrera, en Valencia, están a punto de estrenar un chatbot que se va a encargar de dar respuesta a las dudas más engorrosas de los alumnos: explicar trámites, indicar horarios de tutorías, aclarar qué papeleo hay que presentar…

“Son preguntas en las que la respuesta que puede dar la universidad o el profesor tiene un valor añadido escaso, pero que los alumnos necesitan resolver con inmediatez”, señala Iñaki Bilbao, vicerrector de Relaciones Internacionales.

Este asistente inteligente ha implicado más de un año y medio de desarrollo de la universidad junto con Microsoft y Encamina, una consultora tecnológica.

El proyecto es, sin embargo, un primer paso.

El centro quiere impulsar una combinación de inteligencia artificial y big data como receta para alcanzar ese ideal que persigue la educación del siglo XXI: el aprendizaje personalizado.

Así, buscan recoger todos los datos posibles sobre cómo aprenden sus alumnos para elaborar modelos predictivos de rendimiento académico, capaces de activar alertas tempranas (por ejemplo, si un estudiante falta a clase) que permitan al centro y a los profesores poner en marcha acciones personalizadas.

Inteligencia artificial para adaptar la educación a cada estudiante, pero también para involucrarles más. “La tecnología posibilita la participación activa del alumno en clase.

Y eso conlleva que la atención del profesor sea más exhaustiva”, apunta Lorenzo Moreno, profesor de la Universidad de La Laguna, que imparte clase en un máster especializado en acercar la tecnología a los docentes.

El ejemplo de la CEU Cardenal Herrera sirve para ilustrar cómo el próximo paso de la inteligencia artificial en la educación es traspasar el ámbito de la mera gestión para introducirse de lleno en el propio proceso de aprendizaje.

“En las cuestiones administrativas o incluso de productividad hay más experiencias por la analogía que se puede establecer con los servicios de atención al cliente de cualquier empresa.

Pero los usos con intencionalidad educativa son mucho más complicados”, explica García Brustenga.

Algoritmos para aprender más

Aquí, las posibilidades son enormes.

El eLearn Center de la UOC acaba de publicar la investigación Los chatbots en educación, en el que hace recuento de cómo los asistentes inteligentes —tan solo un ejemplo de herramientas basadas en inteligencia artificial— se pueden usar con fines educativos: para acompañar al estudiante, motivarle, ayudarle a practicar habilidades concretas (aprender un idioma), simular situaciones (una consulta a un paciente), evaluar…

La propia UOC ha creado a Botter, un prototipo de robot pensado para animar a sus alumnos con el estudio, capaz incluso de mostrar decepción si el estudiante no rinde adecuadamente. Es una idea del departamento de Psicología, que quiere así investigar si este tipo de estímulos sirven para mejorar la motivación de los alumnos.

El aprendizaje de idiomas es terreno abonado para este tipo de experiencias.

Y los sistemas de reconocimiento vocal, habituales ya por ejemplo en los smartphones, son su principal herramienta. Aunque también suponen un reto.

La plataforma Lingokids, pensada para que los niños puedan aprender inglés, recurre a algoritmos para ayudar a definir el contenido y las actividades que le ofrece a cada niño, en función de su nivel de inglés y de sus gustos.

Pero se enfrenta a la dificultad de que estos sistemas de reconocimiento de voz están pensados para adultos.

“En niños no funcionan todavía muy bien.

Con la complejidad añadida de que son niños pequeños hablando una lengua que no es la materna”, explica Carlos García Prim, su director de ingeniería móvil.

En ABA English, una academia virtual de idiomas, recurrieron al prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y a la popular Alexa —el asistente de Amazon— en un pequeño experimento: simular una conversación entre profesor y alumno para evaluar el nivel de inglés en apenas cinco minutos.

La empresa ya emplea inteligencia artificial, por ejemplo para asignar profesores reales a cada uno de sus estudiantes.

Su responsable de aprendizaje, María Perillo, asegura que lejos de sustituir a los docentes, esta tecnología les convierte en todavía más necesarios.

“El profesor tiene ahora un papel diferente del que solíamos pensar.

Muchas veces nos limitamos a recoger datos y damos por cierto el resultado de la máquina, pero es necesario tener a los expertos detrás para analizar e interpretar esos datos.

También para hacer aquello que la máquina no puede: motivar al estudiante, darle el feedback correcto...”, enumera.

“No se trata de utilizar la inteligencia artificial para todo, sino de usarla en todo”.

Esa división de tareas, junto con la imagen del docente como una suerte de entrenador de asistentes, algoritmos, sistemas de recogida de datos…, es una constante en los proyectos educativos de inteligencia artificial.

A veces incluso en terrenos insospechados.

De los más de 15.000 aspirantes que el pasado fin de semana se enfrentaron a la temida prueba del MIR para conseguir una plaza de médico residente, algunos se habían preparado para el examen con la ayuda de un algoritmo inteligente.

Tras cuatro años de desarrollo, la Editorial Médica Panamericana ha lanzado recientemente Promir, un curso online que se basa en inteligencia artificial para preparar la prueba.

Así, la herramienta es capaz de analizar en detalle a cada alumno para trazar un camino personalizado: le indica qué estudiar cada día, selecciona las preguntas y las tareas en función de aquello que más le cuesta y le ayuda a repasar lo que ya ha asimilado.

Esa es la parte en la que la máquina es imbatible.

Pero no es suficiente.

“Aplicamos la inteligencia artificial para lo que la tecnología hace bien: conocer al alumno, hacer un diagnóstico muy detallado de su perfil y guiarle en el proceso”, explica Ignacio Ferro, su director tecnológico.

“Pero hay otras tareas para las que es más eficaz que intervenga un profesional: desarrollar los contenidos, resolver las dudas, preparar al alumno psicológicamente.

Para eso hay tutores especializados”.

Pero como en todo escenario que se mueve entre un presente comprensible y un futuro casi de ciencia ficción, surgen los interrogantes éticos.

El informe de la UOC destaca una pregunta: ¿cuál es el objetivo final de la máquina?

Si se trata de que el alumno aprenda más, señalan los investigadores, el riesgo es que la inteligencia artificial plantee retos demasiado difíciles que conduzcan al suspenso.

Si la finalidad es que apruebe, puede fijar estándares demasiado fáciles de manera que el alumno finalmente no aprenda.

Y si el objetivo es aumentar las matriculaciones, ya entra el juego el debate sobre si la tecnología es un medio para mejorar el aprendizaje o un fin en sí mismo para, por ejemplo, utilizar como herramienta de marketing.

“Tendremos que llegar a un compromiso, incluso a nivel social, sobre qué es lo que queremos de todo esto”, resume Guillem García Brustenga.

Escrito por
Bárbara Sánchez
En colaboración con EL PAÍS.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no del Foro Económico Mundial.

weforum.org


domingo, 2 de diciembre de 2018

Alunizadores robóticos - Estas 9 compañías podrían ayudarnos a enviar a la Luna


Enviamos a los primeros humanos a aterrizar en la Luna en 1969.

Desde entonces, solo 12 hombres han pisado la superficie lunar, pero dejamos atrás a los exploradores robóticos para continuar recopilando datos científicos.

Y ahora, nos estamos preparando para volver.

Establecer una presencia sostenida en la Luna y cerca de ella nos ayudará a aprender a vivir fuera de nuestro planeta y prepararnos para viajar a Marte.



Para ayudarnos a establecernos en y cerca de la Luna, estamos trabajando con algunas compañías estadounidenses seleccionadas.

Compraremos espacio en lanzaderas comerciales robóticas, junto con otros clientes, para entregar nuestra carga útil a la superficie lunar.

¡Incluso estamos desarrollando instrumentos y herramientas lunares que volarán en misiones a partir de 2019!



A través de asociaciones con compañías estadounidenses, estamos liderando un enfoque flexible y sostenible para las misiones en el espacio profundo.

Estas primeras misiones de entrega comercial también ayudarán a informar a los nuevos sistemas espaciales que construimos para enviar humanos a la Luna en la próxima década.

Involucrar a las compañías estadounidenses y estimular el mercado espacial con estas nuevas oportunidades para enviar instrumentos científicos y nuevas tecnologías al espacio profundo será similar a cómo usamos a compañías como Northrop Grumman y SpaceX para enviar cargamentos a la Estación Espacial Internacional ahora.

Estas compañías seleccionadas proporcionarán un espacio de cohetes y carga en sus landeres robóticos para nosotros (¡y otros!)

Para enviar ciencia y tecnología a nuestro vecino más cercano.

Entonces, ¿quiénes son estas empresas que podrán transportar instrumentos científicos y nuevas tecnologías a la Luna?

Aquí hay un "catálogo" digital de las organizaciones y su nave espacial que estará disponible para los servicios lunares durante la próxima década:

Astrobotic Technology, Inc.
Pittsburg, PA



Deep Space Systems
Littleton, CO



Firefly Aerospace, Inc.
Cedar Park, TX



Intuitive Machines, LLC
Houston, TX



Lockheed Martin Space
Littleton, CO



Masten Space Systems, Inc.
Mojave, CA




Moon Express, Inc.
Cabo Cañaveral, FL



Orbit Beyond, Inc.
Edison, NJ



Draper, Inc.
Cambridge, MA



Estamos encantados de trabajar con estas compañías para permitirnos investigar la Luna de nuevas maneras.

Para expandir la presencia de la humanidad más allá de la Tierra, necesitamos regresar a la Luna antes de ir a Marte.

La Luna nos ayuda a aprender cómo vivir y trabajar en otro cuerpo planetario mientras estamos a solo tres días de distancia de casa, en lugar de varios meses.

La Luna también tiene un enorme potencial para probar nuevas tecnologías, como la búsqueda de hielo de agua y convertirla en agua potable, oxígeno y combustible para cohetes.

Además, ¡hay tanta ciencia por hacer!



La Luna puede ayudarnos a comprender la historia temprana del sistema solar, cómo los planetas migraron a su formación actual y mucho más.

Comprender cómo se formó el sistema Tierra-Luna es difícil porque esas rocas antiguas ya no existen aquí en la Tierra.

Han sido reciclados por placas tectónicas, ¡pero la Luna todavía tiene rocas que datan de la época de su formación!

¡Es como viajar a una máquina del tiempo cósmica!

Únase a nosotros en este emocionante viaje mientras expandimos la presencia de la humanidad más allá de la Tierra.

Obtenga más información sobre la Luna y todas las sorpresas que puede tener

nasa.tumblr.com