martes, 28 de abril de 2026

Robot para controlar plagas a través de IA diseñó un científico del CONICET

  

 Una imagen de cómo la IA detecta las enfermedades en un árbol. Foto: gentileza investigador.

Un científico del CONICET diseñó un robot único que permite controlar plagas a través de IA

El desarrollo de Pedro Bocca, del Instituto de Automática de San Juan, optimiza los tiempos para detectar enfermedades en árboles y dosifica la cantidad de pesticidas que se aplican.

Alrededor del cuarenta por ciento de la producción de agricultura mundial se pierde por año debido a plagas y enfermedades que contraen los cultivos, según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 

Para paliar ese descenso en la producción, el científico del CONICET Pedro Bocca, del Instituto de Automática (INAUT-CONICET, Universidad Nacional de San Juan), diseñó y patentó un robot con Inteligencia Artificial (IA) que, en menos de diez segundos, es capaz de detectar qué tipo de enfermedad aqueja a un cultivo y aplicar la dosis justa de pesticida para curarlo.

“Los sistemas actuales de control de plagas fumigan de forma masiva, es decir, echan pesticidas apenas detectan una enfermedad en el cultivo sin discriminar ejemplares enfermos de los sanos”, explica Bocca, ingeniero electomecánico especializado en mecatrónica, una disciplina dentro de la ingeniería que se encarga de encontrar soluciones eficientes a diversos problemas integrando la mecánica, la electrónica, la informática y los sistemas de control para el diseño y la automatización de productos y procesos inteligentes. 

“Ante este panorama, decidimos trabajar, por un lado, en cómo hacer para facilitar la detección de la plaga, y por el otro, en la aplicación dosificada del pesticida”.

Fueron seis años de trabajo hasta llegar al producto final: un robot que Bocca logró programar para que cumpla el proceso entero de detección y aplicación de la fumigación en tiempo real, con un noventa por ciento de precisión. 

“Actualmente estamos mejorando la integración de los sistemas para lograr un mapeo completo de las zonas de cultivo, mejorando la planificación y eficiencia en el tratamiento de enfermedades. 

Otro aspecto importante es que aunque el sistema está desarrollado para trabajar en olivos, la tecnología puede adaptarse a cualquier cultivo de tipo arbóreo”, adelanta el científico.

El largo camino hacia la detección

El primer paso del desarrollo consistió en estudiar lo que ya se había diseñado para mejorar los sistemas de detección y aplicación de pesticidas por medio de IA. 

“Encontré que la clasificación de enfermedades estaba desarrollada a escala de laboratorio, a través de imágenes perfectas de las hojas de un cultivo –dice Bocca-. 

Pero no había una manera de estudiar qué plaga aqueja un cultivo in situ, es decir, en el campo, ni tampoco existían formas automáticas de hacerlo”.

El científico adaptó los sistemas de detección para que las muestras fueran de hojas en el mismo campo, y que el robot pueda clasificarlas sin necesidad de que la imagen sea perfecta. 

Armó una base de datos y entrenó a las redes neuronales de la IA para automatizar ese proceso. 

“No es lo mismo tener la hoja perfecta, con perfecta iluminación, orientación, cantidad de píxeles, profundidad de campo y todo, que una muestra extraída en forma aleatoria a través de un sistema de detección. 

Tuve que reentrenar todo el sistema y ver qué fallas detectaba la nueva base de datos hasta hacerla efectiva”. 

Bocca sacó de forma manual unas ciento veinte fotos con unas cuarenta imágenes de hojas cada una, lo que le permitió estudiar aproximadamente cuatro mil imágenes de hojas diferentes, que en su caso fueron del árbol de olivo, que es la especie que utilizó para desarrollar su sistema.

“Los sistemas de detección automáticos a veces se confunden, detectan frutos o flores y las confunden con hojas. 

Además, al trabajar en campo, se agrega un elemento que es el error de detección, ya sea por malos píxeles, por sombras, por luces, etcétera, que eso no está dentro de lo que era el sistema de laboratorio. 

Para evitar todo eso, sumé al sistema toda una categoría en torno a muestras erróneas. 

El sistema que diseñé logra detectar si la hoja está sana, si está enferma o si no es clasificable. 

Si la hoja no es clasificable, la elimina. 

En los cases detectables, las clasifica entre sanas y enfermas y la relación que está entre una y otra es el grado de enfermedad del árbol”, explica.

El siguiente paso fue vincular esa detección con la aplicación precisa del pesticida. 

“Puse dos sistemas en el mismo robot”, explica el científico. 

“Es decir que en la parte frontal del robot coloqué la cámara, que va sacando fotos a las hojas y detectando el grado de enfermedad, y detrás, otro brazo robótico que se despliega para posicionar los picos de forma precisa y aplicar el pesticida en el grado que le indica la inteligencia artificial. 

Se puede controlar una dosificación fuerte en la parte superior, media o inferior del árbol, según qué parte sea la más afectada por la enfermedad, sin necesidad de fumigar toda la planta, lo que también ahorra dinero en la aplicación del pesticida”.

A futuro, el robot podrá vincularse con un sistema GPS, para mapear el cultivo y saber cómo y dónde surgen los focos de enfermedades, como se van contrayendo y cómo va actuando el proceso de tratamiento, para evitar que las enfermedades se esparzan. 

“Este robot está pensado para agricultura intensiva. Entonces, con este sistema, no solo se ataca el árbol y la plaga en forma masiva, sino que puede coordinar un preventivo, un predictivo y un correctivo. 

En la zona infectada se puede aplicar el producto al cien por cien, en las en las zonas cercanas un cincuenta por ciento, y lejos un veinticinco por ciento”, indica el científico.

La potencia de la IA

“Nuestro objetivo ahora es montar el robot atrás de un tractor para hacer las pruebas ya de campo definitivas y estimar cuál es el nivel de ahorro que te da el sistema”, advierte Bocca, que por su originalidad única en el mundo logró obtener la patente de su desarrollo y ahora espera vender la tecnología para mejorar los procesos de aplicación de pesticidas en todo tipo de cultivos arbóreos y lograr la construcción en masa del robot, lo que lo haría aún más rentable.

“Esta tecnología de vanguardia se puede aplicar en todo tipo de cultivos”, dice Bocca, que actualmente está trabajando junto a una empresa privada en la aplicación puntual en cítricos, como limoneros, que son los cultivos más afectados en el mundo actualmente por un virus que no tiene cura: el HLB. 

“Con esta herramienta se puede mapear y sacar información de todo el campo, saber exactamente si aparece un foco y una enfermedad, escanear el terreno y fumigar a la vez. Incluso si justo empieza a detectar que aparece un nuevo foco, puede automáticamente subir la dosificación sobre esa zona. 

O detectar focos tempranos, y en el caso del HBL, que no tiene cura, poder matar a la planta de manera temprana, antes de que contagie y se propague el virus. Usarlo como detector temprano para evitar que la enfermedad se esparza”.

Para Bocca, “no hay nada mejor para nosotros que ver nuestro trabajo funcionando en la realidad y cumpliendo el objetivo para el cual fue creado. 

La inteligencia artificial es una herramienta como muchas otras, pero la clave está en nuestra capacidad y en nuestra voluntad ver cómo la usamos y cómo la aplicamos para solucionar distintos problemas básicamente. 

Como científicos, podemos potenciarla y lograr cosas que, de otro modo, son muy difíciles de alcanzar. 

Yo estimo que este robot por ejemplo se puede usar muchísimo, garantizar procesos de fumigación de excelencia, ahorrar producto y también evitar problemas de contaminación de la atmósfera, de manera cien por ciento automática, lo cual también evita que el operario se enferme con los productos tóxicos. 

Reducís mucho la contaminación, reducís la cantidad de producto, optimizás la aplicación, mejoras el tratamiento y podés hacer un seguimiento muy preciso de la evolución del campo y maximizar la productividad. 

Yo creo que es una tecnología que tiene mucho potencial”, concluye.

Referencia bibliográfica

P. Bocca, C.Soria, R. Carelli, “On field disease detection in olive tree with vision systems” Array, 2023. DOI: https://doi.org/10.1016/j.array.2023.100286

B. R. Pedro D., S. Carlos M. and C. A. Ricardo O., “Adaptive Configuration Arm for the Application of Foliar Actuation Liquid Treatments,” 2018 Argentine Conference on Automatic Control (AADECA), Buenos Aires, Argentina, 2018, pp. 1-6, doi: 10.23919/AADECA.2018.8577372

P. Bocca, A. Orellana, C. Soria y R. Carelli, “Análisis espectral de las enfermedades en hojas de olivo” Reunión de Trabajo en Procesamiento de la Información y Control (RPIC), San Juan, Argentina, 2021.

CONICET

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miércoles, 22 de abril de 2026

Con robótica, los tambos triplican la productividad y la eficiencia

   

Con robótica, los tambos triplican la productividad y la eficiencia

Desde hace 10 años, el INTA valida una serie de tecnologías inteligentes que mejoran el desempeño productivo, el bienestar animal y tienen un impacto positivo sobre la calidad de vida y el trabajo dentro del tambo. 

En ese esquema, la producción individual promedió los 32 litros por vaca, lo que permitió alcanzar niveles de producción por hectárea que marcan un nuevo estándar frente a los promedios tradicionales.

El tambo robotizado es un sistema de ordeñe automatizado que utiliza máquinas para realizar el proceso de forma autónoma y permite que las vacas se ordeñen a su propio ritmo. 

Este sistema mejora la eficiencia y la productividad, al mismo tiempo que facilita el monitoreo de la salud de los animales y optimiza las condiciones sanitarias, ambientales y de alimentación.

Según explicó Miguel Taverna —investigador del INTA Rafaela, Santa Fe—, “integrar la robótica, sensores y gestión de datos permitió un seguimiento continuo de indicadores productivos, operativos y del rodeo, al tiempo que permiten sostener niveles productivos y mejorar la eficiencia en el uso del tiempo y las condiciones de trabajo”.

Durante una década de funcionamiento se realizaron registros productivos que permitieron llegar a una serie de resultados entre los que se destacan el promedio de 2,3 ordeños por vaca por día, con consumos cercanos a los 25 kilos de materia seca dentro de dietas diseñadas para alcanzar los 40 litros diarios. 

En ese esquema, la producción individual promedió los 32 litros por vaca, con picos de hasta 37 litros en los mejores momentos evaluados.

En cuanto al sistema completo, la producción se estabilizó en torno a los 30.000 litros de leche por hectárea. 

Este valor implica triplicar los promedios habituales tanto a escala provincial como nacional. 

En paralelo, se alcanzaron producciones cercanas a los 2.000 kilos de grasa más proteína por hectárea, un indicador que refleja el nivel de eficiencia logrado.

El funcionamiento del robot también aportó información clave sobre la tecnología: con un promedio de 146 ordeños diarios y más de seis ordeños por hora, el equipo mantiene un uso sostenido, acompañado por una buena adaptación de los animales al esquema voluntario. 

“Este comportamiento resulta clave para sostener la producción sin alterar el equilibrio del rodeo”, especificó Taverna.

Otro de los aspectos destacados son los avances reflejados en indicadores vinculados al bienestar animal. 

La incorporación de un galpón con sistema de cama fría permitió reducir el impacto de las altas temperaturas en comparación con sistemas a cielo abierto. 

Esto se tradujo en una menor frecuencia respiratoria y en una condición corporal estable en el 84 % del rodeo. 

A su vez, la mastitis clínica se mantuvo en niveles bajos, entre el 4 % y el 8 %, apoyada en el monitoreo permanente que habilita la tecnología.

En cuanto al uso de agua, el sistema alcanzó una relación de 6,7 litros por cada litro de leche producido, con un recupero cercano al 80 % del total utilizado a partir de la captación de lluvia y el tratamiento de efluentes. 

Estos datos permiten ajustar el manejo con mayor precisión y sostener la eficiencia del proceso.

“Uno de los cambios más visibles aparece en la organización del trabajo. 

La automatización redujo las tareas físicas repetitivas y permitió ordenar las rutinas diarias con mayor flexibilidad”, indicó Taverna. 

En ese contexto, el rol de las personas se orienta cada vez más al monitoreo del sistema y a la toma de decisiones basadas en información.

Así, —detalló Taverna— se pasa de tareas operativas a funciones de control y análisis, con un uso más eficiente del tiempo y mejores condiciones de trabajo. 

También destacó que este tipo de esquemas resulta más atractivo para la incorporación de nuevos perfiles, vinculados al manejo de datos y a la gestión del sistema.

A lo largo del período evaluado, el sistema atravesó escenarios productivos exigentes que obligaron a realizar ajustes, especialmente en la producción de pasto. 

Esa experiencia permitió identificar puntos críticos y mejorar la respuesta del modelo frente a contextos variables.

Con una década de funcionamiento, el sistema de ordeño robotizado del INTA Rafaela, Santa Fe, se posiciona como una referencia para la generación de información aplicada. 

Los resultados muestran que la automatización no solo impacta en los niveles de producción, sino también en la forma de organizar el trabajo y gestionar el tambo en el día a día.

INTA

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miércoles, 4 de junio de 2025

Agroactiva El INTA presenta innovaciones en sensorización, automatismo y robótica

 

El INTA presenta innovaciones en sensorización, automatismo y robótica

Junto con la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía de la Nación, los especialistas comparten los avances en AgTech con drones, tambo robotizado, comedero y sistema de riego inteligente. 

Además, se podrán ver la papatrónica y la cereza electrónica, dos prototipos innovadores que potencian el sector productivo, así como un sistema para poscosecha con sensores y la máquina volteadora de compost. 

La cita es desde hoy hasta el 7 de junio en Armstrong, Santa Fe.

Desde hoy hasta el 7 de junio se realiza Agroactiva en Armstrong, Santa Fe. 

Como cada año, el INTA compartirá, en el espacio de la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía de la Nación, los avances en sensorización, automatismo y robótica. Drones, prototipos y tambos robotizados, entre las novedades que se expondrán y serán eje de las charlas de especialistas.

En el interior del stand, se comparten las novedosas tecnologías como la cereza electrónica y la papatrónica, innovaciones de sensores para detectar dónde se reducen daños en la cosecha y, así, cuidar la calidad, reducir pérdidas y maximizar la rentabilidad.

También se muestran drones y se explican los beneficios de los sensores LiDAR integrados que ofrecen mapeos 3D de alta resolución para la gestión de la biomasa forestal y el manejo sustentable de los recursos naturales. 

También se expone la App Co2ntrol, un sistema automático de monitoreo y alerta temprana de granos almacenados.

A su vez, en el exterior del stand, se presentan el tambo robotizado, los comederos inteligentes y las balanzas de pesada al paso, tecnologías para mejorar la eficiencia, trazabilidad y obtención de datos en tiempo real. 

El registro de manera automática del peso de los animales y la medición exacta del alimento consumido permiten anticipar la toma de decisiones y reducir riesgos y pérdidas.

También se presentará la máquina volteadora de compost, un equipo destinado a homogeneizar la mezcla entre el barrillo de corral de un feedlot o sólidos orgánicos provenientes de un tambo o guano de gallina con una fuente de carbono que puede ser aserrín, cáscara de arroz o viruta de pino.

Esta tecnología garantiza la relación carbono-nitrógeno cuya relación óptima es de 20 a 1. 

Lo que permite la aireación de las pilas, la homogeneización del tamaño de partículas y que se levante la humedad en la pila. 

Además, esta maquinaria facilita que, en el próximo ciclo, se vuelva a levantar la humedad y no se concentre en el centro de la pila.

Por su parte, se exhibirá el módulo de riego inteligente de cultivos intensivos: pivot y bomba solar. 

Este sistema de riego inteligente por pivot es presurizado y permite regar simulando la lluvia y de manera uniforme a cultivos, tanto extensivos como intensivos, con alta eficiencia.

Asimismo, es utilizado en superficies medianas a grandes en una sola posición (o en varias) y puede utilizarse para aplicar fertilizantes a través de fertirriego. 

Además, esta tecnología puede incorporar diferentes sensores montados sobre el equipo para una aplicación inteligente de insumos.

La muestra también contará con una serie de charlas de los especialistas del INTA

“Alimentando al mundo con robots y IA: no es una elección, es una necesidad”, por Hernán Ferrari

“Riego: 30 años liderando experiencias desde el INTA para mejorar rendimientos productivos”, por Aquiles Salinas; 

“Innovar después de la cosecha: la nueva frontera de la eficiencia agrícola”, por Ricardo Bartosick; 

“La tecnología de drones como apoyo en el ámbito agropecuario”, por Emanuel Vicentini;

“Uso agronómico de efluentes porcinos”, por Nicolás Sosa. 

INTA

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viernes, 28 de marzo de 2025

Concurso IB50K Convocatoria para la 15° edición

 

Comenzó la convocatoria para la 15° edición del concurso IB50K

La iniciativa, organizada por el Instituto Balseiro, apunta a promover proyectos de jóvenes emprendedores del campo científico-tecnológico. Este año se otorgarán U$S 50.000 a los proyectos ganadores.

La nueva edición del IB50K, el certamen que premia planes de negocio de base tecnológica, fue lanzada a través de las redes sociales del Instituto Balseiro (IB), dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).

Este año el Balseiro celebra su 70° aniversario, por lo que el lanzamiento del concurso se realizó en un marco de festejo. 

Además de informar las fechas clave, bases y condiciones del certamen, se compartieron experiencias a través de videos de quienes ya participaron en ediciones anteriores del IB50K.

La convocatoria invita a tecnoemprendedores de todo el país a presentar planes de negocios para empresas de base tecnológica

El objetivo es promover la capacidad emprendedora de estudiantes y jóvenes profesionales de las universidades argentinas, fomentar la creación y desarrollo de empresas de innovación tecnológica e impulsar el crecimiento tecnológico-industrial del país.

“El Balseiro es una institución académica y científica fundamental para la Argentina, que produce todo tipo de innovaciones. 

En la CNEA y en la UNCuyo entendimos hace algunos años que es muy importante no quedarnos en el conocimiento básico, sino dar un paso más: generar empresas de base tecnológica y productos innovadores que mejoren la calidad de vida de todos los argentinos. 

Para esto se creó el concurso IB50K, que está cumpliendo 15 años y se encuentra abierto a todos los estudiantes y jóvenes profesionales de todo el país. 

Así que los invito a participar”, convocó el presidente de la CNEA, el Dr. Ing. Germán Guido Lavalle.

Como en todas sus ediciones, el concurso IB50K repartirá más de 50 mil dólares en premios, aportados por instituciones y empresas privadas. 

El monto será distribuido entre los equipos ganadores, según la selección que realizará el jurado del certamen.

Los detalles del concurso

La inscripción al IB50K estará abierta hasta el viernes 4 de julio. 

Los proyectos pueden pertenecer a diferentes áreas temáticas, como inteligencia artificialsaludenergíabiotecnologíaarte y músicarobótica, telecomunicaciones y tecnología de la información, entre otras, sin que esto sea una limitación para presentar proyectos. 

Además, se entregarán premios especiales en determinadas áreas.

Según los organizadores, la participación de los jóvenes es el principal eje del concurso, por eso el 50% del equipo debe estar conformado por postulantes no mayores de 40 años, que sean estudiantes regulares y/o profesionales graduados de institutos terciarios o universidades de la Argentina en las áreas de ciencias aplicadas, básicas y de la salud.

Luego del cierre de las inscripciones, habrá una etapa de evaluación de los proyectos inscriptos. A principios de agosto, se anunciará el listado de finalistas y en los siguientes meses se realizarán diferentes actividades con esos equipos. 

La jornada de presentación final de los planes de negocios y la ceremonia de premiación se realizarán el 25 y el 26 de septiembre, respectivamente, en la ciudad de Bariloche.

El concurso IB50K es una iniciativa coordinada por la Secretaría de Vinculación e Innovación del Instituto Balseiro (CNEA-UNCuyo). 

Con 14 ediciones ya realizadas, este certamen ha sido declarado de interés por el Senado de la Nación, la Legislatura de Río Negro y el Municipio de San Carlos de Bariloche.

Para información sobre las bases y condiciones, consultar la web del Instituto Balseiro.

CNEA

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sábado, 15 de marzo de 2025

+ de 400 tambos robotizados en funcionamiento hay en la Argentina

  

En la Argentina, hay más de 400 tambos robotizados en funcionamiento

La tecnología desarrollada por el INTA y la empresa DeLaval cumple 10 años. 

Fruto de un convenio público-privado, el tambo robotizado tiene gran adopción por parte de los productores y logra altos indicadores de eficiencia productiva. 

Esta propuesta técnica inédita a nivel mundial se puede visitar en el stand de la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía, en la megamuestra que se realizo hasta el viernes 14 en San Nicolás -Buenos Aires-.

El tambo robotizado es un sistema de ordeñe automatizado que utiliza robots para realizar el proceso de forma autónoma y permite que las vacas se ordeñen a su propio ritmo. 

Este sistema mejora la eficiencia y la productividad, al mismo tiempo que facilita el monitoreo de la salud de los animales y optimiza las condiciones sanitarias, ambientales y de alimentación. 

Miguel Taverna, -especialista del INTA Rafaela, Santa Fe- no dudó en subrayar que “gran parte de los productores que incorporaron tecnología robótica visitaron e interactuaron con este proyecto. 

Actualmente en la Argentina hay más de 400 robots en funcionamiento y se prevé alrededor de 1.000 al final de 2025”.

En esta línea, señaló que, en 10 años, el tambo recibió más de 5.000 visitas de productores, estudiantes, profesionales y público general. 

“Hoy más del 15 % de los tambos de la Argentina disponen parcial o totalmente de algunas de las tecnologías evaluadas de diferentes marcas comerciales”, indicó Taverna.

A su vez, el referente del INTA explicó que este sistema logra altos indicadores de eficiencia productiva y que, además, el tambo funciona bajo conceptos que contemplan el bienestar de los animales y la sostenibilidad ambiental.  

“Las vacas se mueven voluntariamente dentro de un sistema de producción que combina pastoreo con encierre en corrales a cielo abierto, donde se suministra la PMR. 

Este planteo técnico resulta inédito a nivel mundial”, indicó. 

El sistema emplea robots de ordeño que interactúan directamente con las vacas, guiadas voluntariamente mediante puertas inteligentes hacia el área de ordeño o zonas específicas del establecimiento. 

“Las vacas aprenden rápidamente el recorrido porque asocian el ordeño con el confort y el alimento, lo que facilita su tránsito y mejora el bienestar animal”, destacó Taverna. 

De acuerdo con el especialista, el sistema de producción permite acceder mensualmente a datos detallados sobre indicadores clave. 

“Cada mes se publica un informe donde se presentan parámetros productivos, calidad de leche, sanitarios, reproductivos y se describe la dieta consumida por vacas en ordeño. 

Se complementa con una serie de indicadores ambientales que muestran la eficiencia en el uso del agua y electricidad, la generación de biofertilizantes y su utilización agronómica, entro otros”, puntualizó.  

INTA

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Transformación tecnológica del agro impulsa el INTA

 

El INTA impulsa la transformación tecnológica del agro

La Argentina se posiciona como uno de los líderes regionales en adopción de la automatización y la robótica aplicada a la agricultura. 

Frente a este escenario, desde el INTA acompañan el crecimiento con el desarrollo de nuevas tecnologías como herramientas clave para garantizar la seguridad alimentaria global y optimizar el uso de insumos. 

Esta temática formó parte de una de las charlas que los especialistas del INTA brindaron en el auditorio de la muestra que se realizo hasta el 14 de marzo en San Nicolás, Buenos Aires.

En las próximas décadas, la producción de alimentos deberá adaptarse a una demanda creciente, con una población mundial que se estima alcanzará los 9.700 millones de personas en 2050. 

Este desafío requiere estrategias innovadoras que permitan aumentar la productividad de manera sostenible, a fin de optimizar el uso de recursos. 

En este contexto, la incorporación de nuevas tecnologías en el agro se presenta como una alternativa clave para garantizar la seguridad alimentaria global.  

“La robótica aplicada a la agricultura permite una producción más eficiente y una optimización de recursos sin precedentes”, señaló Hernán Ferrari, especialista del INTA que dió una charla sobre la temática en el auditorio de Expoagro, y agregó: 

“Esta tecnología ya es una realidad en el sector agropecuario y su adopción crece de manera sostenida”.  

Según señaló, “las máquinas autónomas, los drones pulverizadores y los robots de monitoreo ya no son tecnologías del futuro, sino herramientas indispensables en la producción actual”. 

Mientras que en 2021 había unos 30.000 robots agrícolas operando en el mundo, en la actualidad esa cifra supera los 55.000, con un crecimiento anual estimado del 18 al 22 %. 

En la Argentina, el avance también es significativo: en 2021 se contabilizaban aproximadamente 1.000 robots agrícolas, y hoy la cifra asciende a más de 1.800, lo que posiciona al país como uno de los líderes regionales en adopción de esta tecnología. 

El mercado global de robótica agrícola también refleja este crecimiento. 

En 2021 se estimaba en 3.000 millones de dólares anuales y, para 2023, alcanzó los 13.500 millones, con una proyección de crecimiento del 31,5 % anual. 

De mantenerse esta tendencia, en 2030 podría superar los 62.000 millones de dólares.  

Además del aumento en la productividad, la robótica contribuye a la sostenibilidad agrícola. 

Gracias a sensores avanzados y sistemas de visión artificial, los robots pueden identificar y eliminar malezas con precisión y reducir en más de un 40 % el uso de herbicidas. 

Además, optimizan la aplicación de agua y fertilizantes, con una eficiencia hasta un 25 % superior a la de los métodos tradicionales.  

“El INTA viene trabajando en el desarrollo y validación de tecnologías que no solo mejoran la productividad, sino que también reducen el impacto ambiental”, destacó Ferrari. 

“Es fundamental seguir invirtiendo en investigación y desarrollo para maximizar el potencial de estas herramientas en Argentina”.

Los países de América tienen un rol clave en la producción de alimentos. 

La región ya aporta más del 30 % de la producción mundial y se estima que para 2050 podría superar el 50 %. 

Argentina, en particular, ocupa un lugar estratégico. 

Aunque el país se ubica en el puesto 13 a nivel mundial en desarrollo de tecnologías agropecuarias, es el tercero en adopción de agricultura de precisión, solo por detrás de Estados Unidos y Alemania.  

En los últimos tres años, el nivel de automatización avanzada en los establecimientos agrícolas argentinos creció del 3 % al 7 %, lo que representa un aumento del 100 %. 

De mantenerse este ritmo, el país se consolidará como un referente en la implementación de tecnologías automatizadas para el agro. 

Como conclusión, Ferrari indicó: “El mundo necesitará más alimentos y dependerá de América y su capacidad de producción. 

Si seguimos en esta dirección, para 2050 podremos garantizar el suministro de alimentos para toda la población mundial sin necesidad de aumentar la frontera agrícola”.  

INTA

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viernes, 6 de diciembre de 2024

Sistema de sensores con aplicaciones que van desde el control de robots hasta el monitoreo de pacientes

 

Novedoso sistema de sensores con aplicaciones que van desde el control de robots hasta el monitoreo de pacientes

La particularidad de este desarrollo, que impulsamos desde INTI con tecnologías de electrónica impresa, es su flexibilidad y bajo costo. 

Si bien ya lo estamos probando con éxito para la detección de movimientos en articulaciones de las manos, también podrá utilizarse en diversas aplicaciones como “ropa inteligente” o realidad aumentada.

En la vida cotidiana estamos rodeados de sensores que permiten obtener información del entorno y transformarla en señales. 

Algunos ejemplos los encontramos en las pantallas de celulares, luminarias que se encienden cuando detectan movimientos, equipos para controlar el estado de salud de pacientes, radares de las rutas y en el sistema de sensores impresos flexibles que desarrollamos recientemente en INTI.

“La motivación para comenzar con este desarrollo surgió luego de una visita al Centro Asistencial Universitario (CAU) de la Universidad Nacional de San Martín, donde nos transmitieron la necesidad de estudiar la evolución de pacientes en rehabilitación motora y sensorial. 

Pensando en poder responder a este tipo de requerimiento y otras demandas de la industria, desarrollamos en nuestra planta piloto una familia de sensores resistivos flexibles a partir de tecnologías de electrónica impresa de bajo costo (serigrafía)”, explica Mijal Mass, jefa del Departamento de Prototipado Microelectrónico y Electrónica Impresa del INTI.

“Ya estamos probando el sistema en un guante para monitorizar los movimientos articulares de las manos (con información estadística) y también para comandar movimientos a una mano robótica”, subraya Mass. 

Esto último, por ejemplo, podría ser aplicado para que en un futuro se puedan realizar cirugías u otras operaciones a distancia.

El nuevo sistema podrá utilizarse en diversas aplicaciones gracias a sus atributos de flexibilidad, elasticidad y estabilidad. 

Esta propiedad los hace ideales también para sistemas de monitoreo, realidad aumentada, ropa inteligente, exoesqueletos, entre otros.

"A partir de este trabajo, desde el INTI podremos ofrecer a la industria la tecnología de sensores impresos flexibles, que ya está probada y validada en nuestro laboratorio. 

Además, contamos con las capacidades para desarrollar en el país aplicaciones basadas en esta tecnología", anticipa Alex Lozano, director del Centro de Micro y Nanoelectrónica del INTI.

INTI

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